El canto del cisne

27, julio, 2008

De vuelta de Méjico

Filed under: Economía,Méjico — Schwan @ 11:52 am

Acabo de regresar de pasar un tiempo precioso, en inmejorable compañía, visitando Méjico (me resisto a escribir México porque a mi me es más difícil de pronunciar. De hecho, los propios mejicanos dicen, por ejemplo, Oajaca, y nunca Oaxaca).

Cuando regresaba a España, la nación estaba dividida acerca de un tema político de trascendente importancia: la privatización de la compañía petrolífera PEMEX (en situación de quiebra técnica); privatización dictada por el Banco Mundial y recomendada por el FMI. No voy a negar que, como liberal, creo que cualquier empresa nacionalizada, por definición, es el anticipo de una ruina; y ésto se ha demostrado una vez más con PEMEX.

Escribo ésto a toda prisa cuando aún tengo sin deshacer las maletas porque, precisamente hoy, se llevará a cabo la primera parte de la Consulta Ciudadana sobre la Reforma Energética en en el Distrito Federal, Estado de México, Michoacán, Guerrero, Morelos, Tlaxcala, Baja California Sur, Veracruz, San Luis Potosí e Hidalgo. Habrá posteriores consultas los días 10 de agosto y 24 del mismo mes en los restantes estados.

Habrá dos preguntas en cada papeleta, que se pueden leer en la página oficial que se titula YO DECIDO. La formulación de las preguntas es complicada y de difícil entendimiento, así que lo que se ha dicho a la gente menos informada es que si quieren la privatización de PEMEX, se vote si a ambas.

Pero la consulta de hoy determinará en gran parte lo que ocurra en las siguientes, por someterse a referéndum en los estados más poblados y con más influencia política de todo Méjico. Poco antes de mi partida (debo confesar que desde Cancún, no desde Méjico DF), se rumoreaba que, en Puebla y Veracruz, los gobernadores, Mario Marín y Fidel Herrera estaban dando dinero a la gente para que votara a favor de la privatización de PEMEX, mientras que en Morelos, el PAN lo estaba dando para que la gente se abstuviera de ir a votar.

Después de la experiencia de Venezuela con la compañía PDVSA, y su subordinación al Estado Venezolano y su sometimiento a las directrices, planes y estrategias dictadas por el Ministerio de Energía y Petróleo bolivariano; pensé que cualquier duda en éste sentido, estaría totalmente despejada en favor de una privatización de las Compañías Petrolíferas.

Pero en Méjico se vive una diferencia fundamental con Venezuela, y es la proximidad del grande y poderoso “hermano” norteño, que se hace notar de una manera especial. A los que están a favor de la privatización de PEMEX siempre se les acusa de favorecer a EEUU, con el argumento simplista de que la reforma no favorece al pueblo, y sí a las empresas privadas que se dedican a la explotacion y refinado del petroleo, y que éstas pertenecen a la familia Bush y otras familias poderosas a las que sólo preocupan sus inversiones.

Las posiciones de los grandes partidos están tomadas: el PRD (Partido de la Revolución Democrática) en el gobierno y al que pertenece Felipe Calderón, apoya la privatización; el PRI (Partido Revolucionario Institucional), se decide por la no privatización y el PAN (Partido de Acción Nacional), de Cuauhtémoc Cárdenas tampoco ve necesaria la privatización de PEMEX.

Los partidarios de la privatización, defienden que las propuestas del gobierno para cambiar diversas leyes en materia energética no tienen como último objetivo el de privatizar la industria petrolífera, sino mejorarla. Las encuestas dicen que los ciudadanos no lo creen. El presidente Calderón ha propuesto que inversionistas privados puedan instalar refinerías en México para tratar los crudos de PEMEX; crear una Comisión del Petróleo que organice y regule el sector; darle autonomía de gestión y de presupuesto a la paraestatal; y permitir que la iniciativa privada maneje, distribuya y almacene hidrocarburos.

Los que se oponen a la privatización argumentan que la experiencia reciente con la ya privatizada TELMEX (Telefonía Mexicana), uno de los servicios de telefonía más caros del mundo en comparación con otros países, que determinó la incorporación de México al mercado mundial del comercio electrónico, con altísimos precios en transferencia de datos y conexión de banda ancha. O la también privatizada CFE (Comisión Federal de Electricidad), que sólo demostró que al dejar en manos de empresarios la generación de electricidad, entre ellos personajes oscuros como Kamel Nacif, el servicio no ha mejorado significativamente de la misma forma en que se han elevado los precios del servicio, hasta en un 120%.

Pero, en medio de este escenario, una buena noticia: por fin, después de muchos años, el país empieza a discutir un tema largamente aplazado, estratégico e importantísimo para la mayoría de los mexicanos: qué hacer con su petróleo. Deseo que el resultado, sea el que sea, procure todo lo mejor al entrañable pueblo mejicano.

Acabo la entrada con un spot del gobierno sobre la necesaria privatización de PEMEX.

Lo ocurrido en éste maravilloso tiempo en Méjico lo dejo para más adelante.

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