El día después
Efectivamente, hoy es ése día. Ya son conocidos los resultados electorales, en virtud de los que ha obtenido el PSOE la victoria con 169 diputados y el PP ha cosechado una bastante dulce derrota con 153 diputados. Con éstos resultados se conforma el Parlamento más bipartidista de la historia. Y, desde mi particular punto de vista, lo mejor de lo ocurrido ayer fue el retroceso más que notable de los nacionalistas radicales así como el fracaso de IU.

Es evidente que los votos de éstos partidos nacionalistas más radicales, asi como los de IU han sido fagocitados por un PSOE que, durante ésta legislatura ha encarnado éstas ideas y actitudes. Imagino que, intentando un voto más pragmático, los votantes de ésas alternativas se han dirigido al PSOE. El hecho constatado es que, con éstos resultados, el PSOE ha dado el abrazo del oso a todos sus socios de la pasada legislatura.
El PP ha logrado una más que decente subida, pero no ha podido ganar; con lo que, inevitablemente, se abre un periodo de ligera incertidumbre. Mariano Rajoy siempre ha mantenido que continuaría al frente del partido pese a la derrota, cosa que, personalmente, apoyo; puesto que nada vendría peor al PP que una crisis interna en un futuro próximo.
Y, desde luego, una victoria que se anunciaba muy difícil, de UPyD con un escaño. El partido de Rosa Díez se convierte en el gran vencedor de la noche, porque sin apenas medios y presentándose por primera vez, consigue entrar en el Congreso. Enhorabuena, pues es un resultado muy destacado. Y, aunque personalmente no comulgue con su programa, me congratulo de que haya sido un partido no nacionalista el que lo haya conseguido.
En cuanto a las elecciones andaluzas, que han pasado desapercibidas; los resultados, aunque esperados y renovando la mayoría absoluta del PSOE (por un único escaño); han determinado una más que espectacular subida del PP, que ha conseguido 10 escaños más que en la pasada legislatura. IU mantiene sus seis escaños, pero pierde votos, y CA no logra ningún escaño.
A partir de ahora, quedan unos años de infarto. A pesar de las declaraciones de Zapatero, en el sentido de que se abre una nueva etapa sin crispación, y de que quiere gobernar con mano firme y mano tendida; no creo que pueda, o ni siquiera sepa. Al haber aglutinado los votos más radicales, no podrá liberarse de ésa tendencia suicida. Y al ser feudatario del PSC, tendrá que seguir manteniendo una política nacionalista muy extremada. Es decir, mucho me temo que nos esperan otros 4 años de radicalidad, puesto que es ahí dónde se sienten cómodos los ex votantes de Izquierda Unida y de ERC. El PSOE lo sabe, y sabe también que no se puede permitir el lujo de perderlos.
Por otro lado, los resultados no son tan deprimentes; si bien hubiera sido mejor que ganara el PP, desde mi personal perspectiva, sobre todo para España. Al analizar lo que viene: la crisis económica, el referéndum de Ibarretxe, el Estatuto catalán, la negociación con ETA… es quizá lo mejor que el propio Zapatero y su gobierno tengan que hacer frente a los muertos que han provocado con su ineficacia e ineptitud.
El problema más triste es que no sabemos cuantos orgasmos democráticos seremos capaces de soportar; porque dos Chikilicuatres en un fin de semana son demasiados, incluso para nuestra fuerte y resignada España.




