Pues si, el sevillano ha realizado una incursión en la campaña electoral para ayudar a Zapatero a elevar la tensión y el drama. El ex presidente del Gobierno, Felipe González, ha llamado este jueves “imbécil” a Mariano Rajoy. En un mitin celebrado en Málaga, ha vuelto por donde solía, con los insultos y el tono altanero y peyorativo que le caracterizaron en sus últimos años de gobierno.

Se ve que el partido del talante, ante la tendencia adversa de las encuestas (a pesar de que Telecinco intentara dar ánimos, no las tiene todas consigo), y la posibilidad de perder las elecciones ante el PP de Rajoy, recurre al insulto personal. Qué altura moral e intelectual la suya. Pero éste individuo, después de practicar el terrorismo de estado, dejar el país en quiebra, tener que despedir a ministros suyos a la puerta de la cárcel dónde iban a cumplir condena, ver como Roldán se apoderaba de cuanto podía coger, ver al presidente del Banco de España ingresar en la carcel, el escándalo de Ave, la entrada en la OTAN (pese a su campaña en contra)… ¿Cree que puede insultar a alguien?
Ahora que se habla tanto de memoria histórica, parece que tenemos poca memoria histórica, la más reciente de los 13 años de mandato de este señor X, donde se produjeron en España toda clase de atropellos y delitos institucionales. Lo que nos ha demostrado Felipe González, además de su escasa educación, peor corrección y nula cortesía; es que el PSOE de 2008 sigue siendo aquél de los años ‘90. Nada ha cambiado en la absurda ineficacia de un partido que nos presenta el mismo elenco de desastres que en aquéllos entonces: paro, crisis económica, Solbes al frente de la economía, Rubalcaba en puestos de relevancia en el Gobierno… y González, insultando exactamente igual que cuando decía aquéllo tan delicado y agudo, tan inteligente y exquisito de “Aznar y Anguita son la misma mierda”.
Estoy completamente de acuerdo con Acebes cuando ha declarado “ha estado a la altura de su trayectoria como gobernante y es el patético final para un ex presidente del Gobierno, donde Zapatero le manda dramatizar y él acata insultando al candidato del Partido Popular”.
Por vergüenza y dignidad, aunque comprendo que él no llegue a entender éstos términos; debería callarse y limitar su existencia a disfrutar de su retiro, tan dorado como inmerecido, en brazos de Cisneros.




